De nuevo por los cielos hacia la pérfida Albión y aquí no se ve ni dios (será que nos engañaron y que lo tienen en otro lado).
Dieron de sí las dos semanas: la misa del gallo hasta las cejas de la sangre de cristo, los boquerones más vinagres de Cavanilles, los tallarines a la piedra y unas croquetas poco amigas de las despedidas y los pañuelos.
Entre pitos y flautas… , decía, peregrinación invernal en tren – siempre el tren- al Espinete, que de tanto mamarse acabó haciendo el Don Pimpón. Y con mi carrera de persona importante ya acabada pero con el alma bien henchida, maletita, besos y lágrimas, y el gustazo en el cuerpo.
Para la próxima empaquetamos al vacío las croquetas y los pimientos, y si caben, al Juanra y a su señora.
Por cierto, ahora bajando efectivamente me confirman el engaño: que no lo crucificaron… que estaba de parranda.
Salud!, y que dios afeite a la reina.
Lo prometido es deuda:
http://es.youtube.com/watch?v=nhAcQ9ca8Ck