Bueno, bueno...
pues parece ser que esto arranca. De momento lo único que hemos conseguido ha sido chocar de frente con la burocracia británica, con los paraguas de los londoners y con los coches que vienen siempre por el lado contrario a donde miras.
Ante semejante panorama, hicimos una escapadita en forma de bodorrio a la Bretaña, pero a la original. Esto es, la Bretagna. Para mayor confusión, los coches vuelven a circular por donde antes sí miraba pero ya he dejado de mirar, la people ya no dicen jelou sino bonyú, y pasamos de los sanguiches y del te a las crepes y el champagne (igualito). Bodorrio idílico donde los halla: tres días de fiesta en pueblecito galo con Idefix incluido, zampa de lujo, de las jambas no se me permite hablar (ya lo hice) y todo ello aderezado con toques africanos y árabes dignos de una conferencia de las Naciones Unidas.
Cuando el cuerpo comienza a acomodarse, nos despedimos de nuestra "irresistible" aldea gala y, previa confiscación de queso cremoso de cuatro pavos, regreso de nuevo a la ciudad de la lluvia y la mala comida, donde aterrizamos con buen tiempo y buena mesa (el menú en la residencia sale a uno 5 euros). Llegados a este punto, comienzo de las clases: presentaciones, exposición de mi “background” unas doce veces, risas ante la clásica conversación del Real Madrid y Fernando, ¿cuál, Torres?, no Hierro, ah pero ese se retiró, ¿qué?, nada, aupa Rayito…
Llegar a casa, pisar la moqueta, ¿que tal darling?, pues bien, si no fuese por la burocracia británica...
P.D: Nunca debí salir de Valladolid…
miércoles, 1 de octubre de 2008
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2 comentarios:
Que gran blog! Estupendo, colosal, que entretenido!
Bueno, Fer. Veo que estas entretenido. Espero que no te des a las Guinness, o seran tu perdicion !!
Tato
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